La regularización extraordinaria no genera efecto llamada: datos y antecedentes históricos
Uno de los argumentos más recurrentes en el debate público sobre las políticas migratorias es el llamado “efecto llamada”. Cada vez que un gobierno anuncia una regularización extraordinaria, surge la preocupación —o la acusación— de que este tipo de medidas incentivará la llegada de nuevas personas migrantes en situación irregular. Sin embargo, la evidencia empírica, la experiencia histórica y los datos disponibles contradicen de forma consistente esta afirmación.
La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno en 2026 vuelve a situar este debate en el centro de la agenda política y mediática. En este artículo analizamos en profundidad por qué la regularización no genera efecto llamada, qué dicen los datos históricos en España y en Europa, y por qué este argumento persiste pese a carecer de respaldo empírico sólido.
¿Qué se entiende por “efecto llamada”?
El “efecto llamada” es un concepto utilizado para describir la supuesta atracción que ejercerían determinadas políticas públicas —como regularizaciones, ayudas sociales o políticas de acogida— sobre la migración irregular. Según este argumento, el anuncio o la aplicación de una regularización incentivaría a más personas a migrar de forma irregular con la expectativa de beneficiarse de futuras medidas similares.
Este planteamiento parte de una visión simplificada de los procesos migratorios, en la que se asume que las decisiones de migrar responden de manera directa e inmediata a políticas concretas adoptadas por los países de destino.
Sin embargo, la investigación académica y la experiencia práctica muestran que las migraciones son fenómenos complejos, multicausales y profundamente condicionados por factores estructurales.
Las causas reales de la migración
Para evaluar si una regularización genera efecto llamada, es fundamental entender por qué migran las personas. Numerosos estudios coinciden en que los principales factores que impulsan la migración son:
- Conflictos armados y violencia.
- Inestabilidad política.
- Desigualdades económicas y falta de oportunidades.
- Crisis climáticas y desastres naturales.
- Redes familiares y comunitarias ya existentes.
Las políticas migratorias del país de destino influyen, pero rara vez son el factor decisivo. Migrar implica costes económicos, riesgos personales y decisiones vitales de gran calado que no se toman de forma oportunista ni a corto plazo.
En este contexto, pensar que una regularización extraordinaria con fecha de corte cerrada puede desencadenar una oleada migratoria carece de base realista.
Regularización extraordinaria 2026: una medida con límites claros
Uno de los elementos clave para desmontar el argumento del efecto llamada es el diseño concreto de la regularización extraordinaria de 2026.
La medida establece:
- Una fecha de corte clara: solo pueden beneficiarse quienes ya se encontraban en España antes del 31 de diciembre de 2025.
- Un plazo cerrado de solicitudes, que finaliza el 30 de junio de 2026.
- Requisitos objetivos y verificables, como la permanencia continuada y la ausencia de antecedentes penales.
Esto significa que cualquier persona que llegue a España después de la fecha de corte queda automáticamente excluida del proceso. No existe, por tanto, incentivo racional para migrar con la expectativa de beneficiarse de esta regularización.
Evidencia empírica en España: regularizaciones anteriores
España cuenta con una larga trayectoria de regularizaciones extraordinarias, lo que permite analizar sus efectos con perspectiva histórica.
Desde finales de los años 80, se han llevado a cabo varios procesos de este tipo, tanto bajo gobiernos socialistas como conservadores. Entre los más relevantes se encuentran los de 1986, 1991, 1996, 2000, 2001 y 2005.
El proceso de 2005, uno de los más amplios, permitió regularizar a más de medio millón de personas. Tras su aplicación, diversos estudios analizaron su impacto en los flujos migratorios.
La conclusión fue clara: no se produjo un aumento significativo de la migración irregular atribuible a la regularización. Los flujos migratorios continuaron respondiendo a factores económicos, laborales y geopolíticos, no a la expectativa de nuevas regularizaciones.
Datos posteriores a la regularización de 2005
Tras la regularización de 2005:
- Aumentó la afiliación a la Seguridad Social.
- Se redujo la economía sumergida en sectores clave.
- Mejoró la movilidad laboral de las personas regularizadas.
Pero no se observó un repunte extraordinario de llegadas irregulares que pudiera vincularse causalmente a la medida. De hecho, los flujos migratorios descendieron en años posteriores, especialmente tras la crisis económica de 2008, lo que demuestra el peso determinante del contexto económico frente a las políticas administrativas.
Experiencia comparada en Europa
España no es un caso aislado. En Europa se han realizado más de 40 regularizaciones extraordinarias desde los años 90, en países con modelos migratorios diversos.
Italia, Portugal, Grecia y Bélgica, entre otros, han aplicado procesos similares en distintos momentos. Los análisis comparados coinciden en que:
- Las regularizaciones no generan aumentos sostenidos de migración irregular.
- Los flujos migratorios responden principalmente a factores estructurales.
- Las regularizaciones mejoran la integración y la recaudación fiscal.
Portugal, por ejemplo, ha aplicado regularizaciones recientes vinculadas al empleo y a la pandemia sin que se detecte un efecto llamada significativo.
El papel del marco normativo actual
Otro factor clave para entender por qué no existe efecto llamada es el contexto normativo actual. España cuenta hoy con un Reglamento de Extranjería reformado, que refuerza las vías legales, seguras y ordenadas de migración.
Este marco:
- Facilita la contratación en origen.
- Refuerza las figuras de arraigo.
- Reduce la irregularidad sobrevenida.
Cuando existen vías legales accesibles, previsibles y ordenadas, la migración irregular pierde atractivo, y las regularizaciones extraordinarias se convierten en herramientas puntuales para corregir disfunciones acumuladas, no en incentivos estructurales.
Regularizar no beneficia a las mafias, las debilita
Otro argumento habitual es que las regularizaciones favorecen a las mafias y redes de tráfico de personas. La evidencia apunta justamente en la dirección contraria.
Las mafias se benefician de la irregularidad, no de la regularidad. La falta de papeles hace a las personas más vulnerables a la explotación laboral, al chantaje y a la exclusión social.
Al regularizar:
- Se reduce la dependencia de intermediarios ilegales.
- Se fortalecen los derechos de las personas migrantes.
- Se corta una fuente de beneficio para las redes criminales.
Regularizar es, en este sentido, una política de seguridad y de protección de derechos humanos.
El error de confundir correlación y causalidad
Gran parte del discurso sobre el efecto llamada se basa en una confusión metodológica: asumir que la coincidencia temporal entre una regularización y un aumento de llegadas implica una relación causal.
En realidad, los movimientos migratorios suelen responder a dinámicas regionales o globales, como conflictos, crisis económicas o cambios en rutas migratorias. Atribuir estos fenómenos a una medida administrativa concreta es una simplificación que no resiste un análisis riguroso.
Opinión pública y percepción social
Pese a la evidencia empírica, el argumento del efecto llamada sigue teniendo presencia en el debate público. Esto se debe, en parte, a que conecta con miedos sociales, percepciones de inseguridad y discursos políticos simplificadores.
Sin embargo, la experiencia demuestra que una comunicación pública clara, basada en datos y transparencia, contribuye a desmontar estos mitos y a generar una comprensión más informada de las políticas migratorias.
Regularización y control: dos caras de la misma moneda
La regularización extraordinaria no es incompatible con el control migratorio. Al contrario, forma parte de una estrategia más amplia que combina:
- Control de fronteras.
- Vías legales y ordenadas de migración.
- Integración social y laboral.
Ordenar la migración implica reconocer cuándo la realidad social va por delante de la burocracia y actuar para alinearlas, sin renunciar al control ni a la legalidad.
Una mirada a largo plazo
Desde una perspectiva a largo plazo, las regularizaciones extraordinarias son herramientas excepcionales para corregir acumulaciones de irregularidad. No sustituyen a una política migratoria estructural, pero sí la refuerzan cuando se utilizan de forma limitada y bien diseñada.
La regularización de 2026 responde a esta lógica: una medida puntual, con reglas claras, integrada en un marco normativo más amplio y orientada a la integración plena.
Conclusión
La idea de que la regularización extraordinaria genera efecto llamada no se sostiene ni en los datos ni en la experiencia histórica. España y otros países europeos han demostrado que estos procesos, cuando están bien delimitados, no incentivan la migración irregular, sino que mejoran la integración, reducen la economía sumergida y refuerzan el Estado de derecho.
La regularización extraordinaria de 2026 no es una invitación a migrar, sino una respuesta responsable a una realidad ya existente. Reconocer derechos, ordenar el sistema y reducir la irregularidad no solo es una cuestión de justicia social, sino también de eficacia y cohesión democrática.
