Impacto laboral de la regularización extraordinaria: empleo, derechos y cotización
La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno en 2026 no es solo una medida administrativa en materia de extranjería. Su alcance va mucho más allá del ámbito jurídico y tiene un impacto directo y profundo en el mercado de trabajo, en la protección de los derechos laborales y en el sostenimiento del sistema económico y de la Seguridad Social. Al permitir que miles de personas extranjeras pasen de la irregularidad administrativa a una situación legal, la regularización actúa como una herramienta clave para ordenar el empleo, reducir la economía sumergida y reforzar la cohesión social.
En este artículo analizamos en profundidad cómo la regularización extraordinaria afecta al empleo, qué derechos laborales reconoce, cómo influye en la cotización y por qué su impacto es estructural y no coyuntural.
Una realidad laboral previa: trabajar sin derechos
Antes de analizar el impacto de la regularización, es necesario partir de una realidad incuestionable: la mayoría de las personas extranjeras en situación irregular ya están trabajando. No se trata de una incorporación masiva y repentina al mercado laboral, sino de la regularización de situaciones laborales preexistentes.
Estas personas desempeñan su actividad, en muchos casos, en sectores esenciales para la economía española: cuidados y atención a personas dependientes, agricultura, hostelería, construcción, limpieza, logística o trabajo doméstico. Sin embargo, lo hacen frecuentemente en condiciones de informalidad, precariedad administrativa y vulnerabilidad.
La irregularidad no impide trabajar, pero sí impide hacerlo con derechos. Esto genera una doble distorsión: por un lado, trabajadores sin protección legal; por otro, un mercado laboral desequilibrado, donde la informalidad beneficia a quienes incumplen las normas y perjudica al conjunto del sistema.
Autorización para trabajar desde el primer día
Uno de los aspectos más relevantes de la regularización extraordinaria es que la autorización de residencia concedida habilita automáticamente para trabajar desde el primer día, sin necesidad de trámites adicionales.
Esto supone un cambio inmediato en la situación laboral de las personas regularizadas:
- Pueden firmar contratos de trabajo legales.
- Acceden a la protección del Estatuto de los Trabajadores.
- Pueden cotizar a la Seguridad Social desde el inicio.
Además, la autorización no limita la actividad a un sector concreto ni a un territorio específico. La persona regularizada puede trabajar en cualquier sector económico y en cualquier parte de España, lo que facilita la movilidad laboral y la adecuación entre oferta y demanda de empleo.
Eliminación de barreras administrativas para empleadores
El impacto de la regularización no se limita a las personas trabajadoras. También tiene efectos directos sobre los empleadores y las empresas.
La contratación de personas en situación irregular expone a las empresas a sanciones administrativas, inseguridad jurídica y competencia desleal. Sin embargo, en muchos sectores con alta demanda de mano de obra, esta situación se ha convertido en una práctica estructural, difícil de erradicar sin medidas de regularización.
Con la regularización extraordinaria:
- Las empresas pueden contratar legalmente a trabajadores que ya conocen.
- Se reducen los riesgos legales y las sanciones.
- Se fomenta la competencia leal entre empresas.
Desde esta perspectiva, la regularización no solo protege a las personas migrantes, sino que también ordena el tejido productivo.
Reducción de la economía sumergida
Uno de los efectos más significativos de la regularización es la reducción de la economía sumergida. El trabajo no declarado supone una pérdida de ingresos fiscales, una menor recaudación de cotizaciones y una distorsión del mercado laboral.
Al permitir que miles de personas regularicen su situación:
- Afloran empleos que ya existían pero no estaban declarados.
- Se incrementa la recaudación por cotizaciones sociales.
- Se refuerza la financiación del sistema público.
La regularización no crea empleo artificialmente, sino que formaliza empleo real, convirtiendo una situación informal en una relación laboral regulada.
Impacto en la Seguridad Social y el sistema de pensiones
El impacto sobre la Seguridad Social es uno de los argumentos más sólidos a favor de la regularización extraordinaria. En los últimos años, la afiliación de personas extranjeras ha crecido de forma sostenida, alcanzando máximos históricos.
La población migrante ya representa una parte esencial de los cotizantes al sistema y su contribución es estructural. No se trata de una aportación puntual, sino de un factor clave para el sostenimiento del sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento demográfico.
La regularización extraordinaria refuerza esta tendencia al incorporar a la cotización a miles de personas que hasta ahora trabajaban al margen del sistema, ampliando la base de cotizantes y mejorando el equilibrio financiero.
Mejora de las condiciones laborales y salariales
La obtención de una autorización de residencia y trabajo tiene un efecto directo sobre las condiciones laborales de las personas regularizadas.
Al acceder al empleo formal:
- Se garantiza el salario mínimo interprofesional.
- Se aplican los convenios colectivos correspondientes.
- Se reconocen derechos como vacaciones, descansos y bajas laborales.
Esto no solo mejora la calidad de vida de las personas trabajadoras, sino que también eleva los estándares laborales en los sectores donde la informalidad era más frecuente.
Impacto en sectores esenciales
La regularización extraordinaria tiene un impacto especialmente relevante en sectores estratégicos de la economía española.
Cuidados y trabajo doméstico
El sector de los cuidados es uno de los más feminizados y precarizados, y también uno de los más dependientes de la mano de obra migrante. La regularización permite dignificar este trabajo, garantizar derechos y reducir situaciones de explotación.
Agricultura
En el ámbito agrícola, la falta de mano de obra es un problema recurrente. Regularizar a personas que ya trabajan en el sector mejora la estabilidad de las campañas y reduce la dependencia de soluciones temporales o irregulares.
Hostelería y servicios
La hostelería y otros servicios intensivos en mano de obra se benefician de una mayor estabilidad laboral y de la reducción de la rotación asociada a la precariedad administrativa.
Movilidad laboral y ajuste del mercado de trabajo
Al no limitar la autorización a un sector o territorio concreto, la regularización facilita la movilidad laboral. Las personas regularizadas pueden cambiar de empleo, mejorar sus condiciones y adaptarse a las necesidades del mercado.
Esto tiene un efecto positivo sobre la eficiencia del mercado laboral, permitiendo un mejor ajuste entre oferta y demanda y reduciendo los cuellos de botella en determinados sectores.
Formación, cualificación y productividad
La regularización también abre la puerta al acceso a la formación reglada y a programas de cualificación profesional. Al salir de la irregularidad, las personas pueden:
- Acceder a formación ocupacional.
- Homologar títulos o acreditar competencias.
- Mejorar su empleabilidad a medio y largo plazo.
Este proceso contribuye a aumentar la productividad y a aprovechar mejor el talento existente en la sociedad.
Evidencia empírica de regularizaciones anteriores
La experiencia de regularizaciones previas en España demuestra que los efectos laborales son mayoritariamente positivos. Procesos anteriores mejoraron la integración laboral, incrementaron la recaudación fiscal y redujeron la informalidad, sin generar efectos negativos significativos sobre el empleo.
Estos precedentes refuerzan la idea de que la regularización extraordinaria de 2026 tendrá un impacto similar o incluso superior, gracias a un marco normativo más sólido y a un mercado laboral con alta demanda de mano de obra.
Un impacto estructural, no coyuntural
Uno de los mensajes clave del Gobierno es que la aportación de las personas migrantes al mercado laboral es estructural. No se trata de cubrir picos temporales, sino de sostener sectores enteros de la economía y contribuir al crecimiento a largo plazo.
La regularización extraordinaria reconoce este papel y lo integra plenamente en el sistema, evitando que la irregularidad siga siendo una fuente de precariedad y desigualdad.
Conclusión
El impacto laboral de la regularización extraordinaria es profundo y multidimensional. Al ordenar situaciones laborales existentes, la medida mejora las condiciones de trabajo, refuerza la Seguridad Social, reduce la economía sumergida y aporta estabilidad al mercado laboral.
Más allá de su dimensión administrativa, la regularización extraordinaria es una herramienta de política económica y social que beneficia tanto a las personas migrantes como al conjunto de la sociedad. Reconocer derechos laborales no solo es una cuestión de justicia social, sino también de eficiencia económica y sostenibilidad del sistema.
